¿Cómo debe ser el periodista del siglo XXI?

“Ser periodista es una forma de vivir. De mirar y de estar en el mundo. ¡Felicidades, compañeros! Elegimos una profesión completamente vocacional y necesaria. Aunque, muy a nuestro pesar, esté el punto de mira de la sociedad. No decimos que es la más bonita porque sabemos que para cada uno lo es la suya. Pero, como hoy es nuestro día, desde OLE hemos querido hablar de lo que nos apasiona.

El mundo de los medios de comunicación ha cambiado radicalmente. La revolución tecnológica ha traído consigo nuevas formas de trabajar y, no hay duda, de que todos debemos adaptarnos a ese cambio constante. Sin embargo, ser periodista es un oficio. Un oficio que se lleva dentro. Sabemos que los periodistas “al estilo clásico” hoy son una minoría, pero no por ello debemos renunciar a lo que a todos nos define: informar. Informar en una incesante búsqueda de la verdad. Esa es nuestra identidad, sea cual sea el lugar de trabajo y las cambiantes herramientas con las que desempeñemos esta dura y a la vez fascinante profesión.

¿Cómo debe ser el periodista del siglo XXI? En Ole aglutinamos la experiencia y las vivencias de tres generaciones de periodistas. Tres mujeres. Tres edades diferentes, distintas herramientas de trabajo, pero la misma pasión: nuestra vocación.

“El periodista actual solo debería diferenciarse de las anteriores generaciones en el sentido técnico o tecnológico. Un periodista debe depender de su talento, de su capacidad de escribir, de su constante búsqueda de la noticia y de la verdad y de la poderosa necesidad de contarla para ayudar a la humanidad y no lo contrario. Sin auténticos periodistas se pierde la capacidad de análisis y crítica de una sociedad y eso es muy peligroso. No puedo negar que siento nostalgia de aquel periodismo decidido, valiente y entregado. De aquellas redacciones y de muchos referentes profesionales. Sin embargo, me siento periodista las 24 horas del día haga lo que haga. Siempre quise serlo y no puedo ni quiero renunciar a ello porque forma parte de mi forma de ver el mundo”.

Centrándonos en el ámbito laboral en general, y en el periodismo en particular, a la vista está el cambio radical que ha habido en los últimos años en la manera de comunicar. Pero en OLE entendemos que la acción de informar es la misma: que el lector o espectador tenga conocimiento de lo que está ocurriendo. Lo que han cambiado son las herramientas para emitir y recibir la información.

“Las nuevas generaciones de periodistas debemos aprovechar las facilidades que nos ofrecen las tecnologías a la hora de informar”. Sea cual sea el canal utilizado, el objetivo debe ser el mismo: ser rigurosos con la verdad. No hay duda de eso, ya sea a través del papel o de una newsletter”.

“Recuerdo de pequeña quedarme viendo a mi padre leer los periódicos. Creo que justo ahí nació la magia. Me gustaba ese olor tan extraño que con el tiempo supe que era el de la tinta. Pasó el tiempo y sentí que quería ser periodista, aquello de ser la voz de quienes no la tienen me cautivó y me llevo a ser lo que soy. Sí, ahora tenemos más herramientas para ejercer el periodismo. No es solo la televisión, la radio o un periódico. Eso exige que muchos tengamos que reinventarnos una y otra vez. Pero lo importante es que en esencia, seguimos siendo iguales. Quienes estamos a diario detrás de las líneas que lees, seguimos creyendo en un buen periodismo. Uno que, con o sin era digital, solo tiene un objetivo, ¡informar!

Si has leído este post hasta el final, habrás podido comprobar que está escrito por tres personas diferentes. Somos Ana Velayos, Ana García y Génesis Marchena. Tres generaciones de periodistas. Tres experiencias distintas de la profesión, pero un mismo propósito. Alguno dirán que es sólo un utópico sueño. Pero el oficio de periodista no se acaba cuando cierras tu cuaderno o apagas el ordenador. Ser periodistas forma parte de una personalidad de la que nunca puedes desprenderte.

Ana Velayos, Ana García y Génesis Marchena

La forma en que los periodistas desempeñan su trabajo está cambiando, pero la esencia es la misma. Ojalá, algún día den a nuestro gremio la importancia que se merece. Al fin y al cabo, las palabras son de todos.