Y cómo un virus cambió nuestras vidas

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Mientras el universo mantenía su calma.

Por Andrea Sanz

Mientras la naturaleza crece, avanza y sigue su ritmo, los humanos estamos viviendo una época convulsa e incierta que genera en nuestras psiques cambios a nivel estructural.

El Ole lanzamos un cuestionario para recoger el ánimo y el impacto de las personas en una situación tan enrarecida como la que estamos viviendo con el confinamiento.

Obtuvimos una muestra de 320 personas a las que les preguntamos sobre sus hábitos de actividad física, de consumo, la calidad de su sueño y su estado de ánimo, justo cuando llevábamos un mes y medio de confinamiento. Los resultados nos dieron una foto general, que a grandes rasgos podría representar el aire que se respiraba en aquel momento.

Descargar informe del impacto del confinamiento

La situación laboral como agente de cambio conductual

Uno de los factores con mayor impacto es la situación laboral. Son muy pocos los que mantienen una actividad laboral idéntica a la anterior, ya sea porque han perdido sus empleos, porque han tenido que cambiar la dinámica presencial a un teletrabajo al 100%, porque tienen que lidiar con la conciliación ante la supresión de las clases e incluso para los que siguen yendo a trabajar, se encuentran con que el distanciamiento social hace que rutinas más profundas no puedan llevarse a cabo.

Estos cambios afectan profundamente a las rutinas y a las preocupaciones, generando incertidumbre y estrés. Estos cambios afectan a nuestro ánimo, nuestro descanso e incluso nuestra forma de consumo, por lo que puede ser útil entender estas tendencias para intentar minimizar impacto en el futuro.

La conciliación y su efecto en el sueño

Otras situaciones familiares, como puede ser tener hijos a cargo, también genera diferencias entre la población. Aquellos que los tienen experimentan cambios en función de su estabilidad económica. Pero estos cambios se producen de manera inversa a lo que cabía esperar. Podríamos pensar que una situación de paro e hijos a cargo podría afectar al sueño negativamente, pero la realidad es que no. Al contrario. Las personas en paro con hijos duermen mejor que las que no los tienen, y por el contrario, las personas que salen a trabajar o teletrabajan con hijos, duermen peor que los que no tienen hijos. Puede que no esté tan relacionado con la estabilidad económica, como con el tiempo que pasan en casa. Las personas que por su situación laboral pueden estar más con los menores y supuestamente atenderles con menos presión, tienen un mejor estatus emocional que se refleja, por ejemplo, en la calidad de sueño. Por tanto, la mayor dificultad que provocan los menores en casa es la de la conciliación con el teletrabajo o con tener que salir fuera diariamente.

La actividad física como intento de encontrar la normalidad

La actividad física, parece que ha sido un indicador del anhelo por el movimiento y la vida activa. La tendencia general ha crecido, donde en casi todos los grupos se ha aumentado la actividad física a excepción de quien teletrabaja y tiene hijos a cargo, que es el único grupo en el que la tendencia es al contrario.

Salir a la calle como valor determinante para el estado de ánimo

En cuanto al estado de ánimo, la tendencia es a estar bastante cansado y agobiado, hecho que seguro ha cambiado según se ha ido produciendo la desescalada del confinamiento en las diferentes poblaciones. No obstante, existe un porcentaje bastante alto que declara haberse acostumbrado a la situación, y resulta que esto está relacionado con la frecuencia con la que se sale a la calle, ya sea para trabajar o para hacer diferentes tareas.

Photo by Johannes Plenio on Unsplash

Como conclusión general, extraemos que la naturaleza humana está vinculada al movimiento, la seguridad y la libertad, aunque tenemos gran capacidad de adaptación. Los factores estresores nos quitan el sueño y los espacios abiertos y la relación con otros nos hacen estar más animados.

Siendo esto así, ¿cómo afectará un entorno donde la seguridad está absolutamente envuelta por la incertidumbre? No sólo de la situación, si no de la veracidad de la información y de la confianza en los organismos gubernamentales. Donde el contacto está limitado, donde los niños no pueden compartir pelotas…

Por otro lado, ¿qué quedará de todo esto cuando la historia de la humanidad avance, cuando los que ahora son inmunes por su corta por su edad sean los que soportan los efectos de esta crisis o incluso estén en otra diferente?

¿Nos acordaremos cuando seamos mayores de “los tiempos de coronavirus”, o se nos pasará igual que hemos olvidado otras crisis o conflictos que ahora recordamos en blanco y negro?

Sea como sea, hemos dejado patente que somos la raza más invasiva, más resiliente y más corosiva para el Planeta, así que, de momento parece que sobreviviremos al menos como especie.


Esto es un extracto el informe que realizamos en Ole para analizar el impacto del confinamiento por el estado de alarma que comenzó el pasado 14 de marzo de 2020, debido al Covid 19. Puedes leer el informe completo aquí.


En esta ocasión, elegimos un tema para acompañar que nos recuerda, que a pesar de todo, lo más importante es estar cerca de quien queremos. Nada más.

Bill Withers — Ain’t No Sunshine

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