¿Existe el botón perfecto?

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Los botones en los productos digitales ayudan a los usuarios a saber cómo tienen que actuar. Tan importante es el diseño como el texto. Una o varias palabras que son clave a la hora de generar una buena experiencia. 

Hemos hablado con nuestras compañeras Paloma Plaza y Lucía Macasoli, UX designer en Ole y te cuentan cosas tan curiosas como interesantes sobre los botones de los productos digitales.

No existe. El poder encontrar la receta exacta que te diga “este botón va a funcionar”. Hasta que el usuario no interactúa con él y sabe si hay una conversión o no, no vas a saber si está funcionando o no.

¿Por qué el usuario necesita un botón?

Primero hay que detectar por qué el usuario necesita un botón. Qué va a suceder cuando se interactúe con él y saber dónde queremos dirigir al usuario. Es muy importante definir la acción del botón a la perfección. Estamos muy acostumbrados a que un botón solo puede tener una palabra (por ejemplo, aceptar o cancelar). Ahora hay gran cantidad de palabras y frases que se pueden poner en un solo botón que funcionan de manera mucho más esclarecedora para el usuario. Lo importante es focalizar qué va a suceder cuando el usuario interactúe con el botón y que lo encuentre y detecte con facilidad.

La importancia de la apariencia

La apariencia es muy importante. Tiene que parecer un botón. Puede ser un poco mullido o con una forma resaltada. Todo ello depende de la página, de la identidad de marca, etc. Pero lo que está claro es que tiene que ser algo que destaque por encima de lo demás. Si no, ¿cómo lo vamos a identificar? Por ejemplo si es un proceso de compra, habría que poner claramente comprar. Es decir, que el usuario no tenga ninguna duda de lo que va a ocurrir. Es muy importante que no haya dudas ni incertidumbre para que le flujo (en este caso de compra) funcione por sí solo.

“Un botón se mejora haciendo testeos y sabiendo que está sucediendo”, afirma Paloma. “Hay que acompañar al usuario y se le da una serie de pautas de lo que tiene que hacer, sin darle más explicaciones y ver qué ocurre”. Si por ejemplo es comprar, se le dan las explicaciones pertinentes y se comprueba si lo consigue. Todo se va apuntando y se ve si hay que mejorar en algún punto.

En conclusión, no existe el botón perfecto porque no hay una receta para que desde el principio exista, si no que necesitamos que ese botón esté en funcionamiento, medirlo y después comprobar si es perfecto o no.

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