La RSC ayuda a crecer a las personas y a las empresas

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¿Algo mejor que sentirse bien por ayudar a los demás? Hoy venimos a contaros que en las empresas además de necesitar formación profesional constante, hay una serie de actividades y acciones que sirven también para crecer como persona, y tiene un nombre: Responsabilidad social corporativa (RSC).

Tenemos una cosa muy clara en OLE, y es que colaborar con los demás forma parte de nuestros valores. Porque, si además de ayudar con soluciones digitales a las empresas podemos ayudar al resto de personas que también lo necesitan, ¿por qué no hacerlo?

La RSC es una parte fundamental en las empresas

El principal motivo es porque además de concienciar sobre la situación de personas en condiciones desfavorables, sirve para aumentar el sentimiento de pertenencia y fideliza a los trabajadores. Esto nos ayuda a ver la situación del mundo que nos rodea y a empatizar con las personas. Ponerse en el lugar del otro es algo que deberíamos hacer constantemente. 

En OLE hemos tenido la suerte de poder participar en varias actividades solidarias. Una de ellas, la creación voluntaria de la web de Capacis. “Fueron nuestros amigos de la agencia Aftershare los que nos propusieron ayudar a la organización Capacis. Juntos quisimos aportar nuestro granito de arena a esta organización sin ánimo de lucro que ayuda a jóvenes con discapacidad intelectual límite a construir su futuro personal y profesional. Su propósito es encomiable y nosotros quisimos ayudar de manera humilde. Y queremos seguir aportando todo lo que podamos”, asegura Ana Velayos, CEO de OLE.

Con nuestro amigo Eduardo Schell también estamos encantados de colaborar con donaciones por parte de nuestros compis de OLE. Eduardo es el padre de Mateo, el niño de la campaña “Médula para Mateo”. Ha venido a vernos en alguna ocasión y gracias a su experiencia hemos aprendido muchísimo sobre valores humanos. Desde hace varios años está al frente del proyecto “Uno Entre Cien Mil”, donde ayuda a niños con leucemia.

RSC en OLE

La empatía es más pronunciada cuanto más cerca tienes las necesidades de los demás. En nuestro caso, a escasos metros de la oficina nos topamos con la Iglesia de San Antón y decidimos  donar ropa y artículos de higiene y de primera necesidad. Ver las caras de felicidad de los voluntarios, monitores y sobre todo de las personas que lo iban a recibir, no tuvo precio. Además tuvimos la oportunidad de conocer toda la iglesia y parte de la labor del Padre Ángel.

Pero además de manera individual nuestros compis colaboran en diversos programas de ayuda social. Os contamos algunos de ellos:

Javi, tiene una niña apadrinada en la India con la Fundación Vicente Ferrer. Carlos, dona sangre 4 veces al año. Pari colabora todos los meses con ACNUR para mejorar la calidad de vida de los refugiados. Ana Laura participa en un grupo de personas que dona comida, productos limpieza, ropa, juguetes; también colabora en su país, Brasil, con un grupo que distribuye productos de primera necesidad en la calle y orfanatos. Ana Velayos colabora mensualmente con varias organizaciones y con APRAMP, que tiene como objetivo ayudar a mujeres y niñas víctimas de la trata de blanca y la explotación sexual. 

Así somos felices, ayudando a los demás. ¿Y vosotros?

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