Oktoberfest: entre caña y caña, ¡OLE!

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Mañana empieza una de las fechas más esperadas para los cerveceros: el Oktoberfest, la fiesta popular alemana más importante que tiene origen en Múnich, pero que se replica en gran parte de Europa. ¿Por qué os venimos a contar esto? ¡Porque en OLE nos sentimos muy identificados con esta fecha!

No os vamos a mentir, nos encanta la birra y esto no es incompatible con nuestros proyectos. Trabajamos para ofrecer el mejor servicio a los clientes que quieren que vayamos de la mano en el viaje, y a nosotros nos encanta 🙂 

Oktoberfest y la tecnología

Se trata de una fiesta que se celebra desde hace casi 70 años, y como todo, se tiene que adaptar a los nuevos tiempos. Ya en 2016 la alemana Siemens se hizo con este emporio cervecero controlando con tecnología punta la distribución de cerveza en esta fiesta: consumo, presión, temperatura…¡Cuántas noches de fiesta le debemos a la digitalización!

Porque además de eso, gracias a este sistema de canalización, se reducen los tiempos de espera: aproximadamente son 5 segundos mientras os sirven vuestra deseada jarra.

El teambuilding, amigo del Oktoberfest

A pesar de las jornadas de trabajo, también somos muy aficionados al teambuilding en los bares, ¡y no puede ser de otra manera con el Oktoberfest a la vuelta de la esquina!

Los viernes suelen ser los días que nos juntamos para comentar la semana, quedar con antiguos compañeros e incluso hacer networking en la barra. Aquí ponemos en valor la frase “hay trenes que pasan una vez en la vida” transformada en “hay cañas que solo se beben una vez”. 

Curiosidades de Oktoberfest

Retomando el tema del Oktoberfest, nos hemos informado y hemos detectado que, además de la cerveza, una de las cosas que más llama la atención es el vestuario. Para ellas el “dirndl’ y el “‘lederhose” para ellos. Y ahora nos preguntamos, ¿realmente es importante el uniforme? Lo respetamos como todo, pero no somos amigos de imponer obligaciones, ¡menos de cómo hay que vestirse! En OLE prima el vestuario informal, no hay corbatas, y cuantos más tatuajes, ¡mejor!

¡Prost, amigos!

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